lunes, 2 de junio de 2008

La Creciente Presencia Empresarial Colombiana en Chile

El país del café invirtió US$194 millones en Chile en 2007, con lo que se transformó en el tercer inversionista extranjero en el mercado local.

A través de la compra de 206 estaciones a Repsol YPF, la cadena colombiana de estaciones de servicio Terpel desembarcó en Chile. Esta es una prueba de una tendencia que cada vez se hace más patente: el interés de las empresas del país cafetalero por aterrizar en tierra nacional. Colombia fue el tercer inversionista foráneo en nuestro país el año pasado, concentrando el 14,18% del total de inversiones extranjeras. De hecho, el aumento en este ítem es notable, pues entre 1974 y 1997 las inversiones provenientes de esa nación llegaron a los US$17,7 millones, mientras que sólo el año pasado alcanzaron los US$194 millones.

Además de Terpel, tienen presencia en Chile la proveedora de artículos de escritorio Prisa; la confitera Colombina; Hamburguesas El Corral; la compañía de ropa interior Leonisa; la controladora de la marca Donasept, Sancela; la procesadora de grasas Team Foods; Café Juan Valdez; Inversiones Manuelita en el sector acuícola, los operadores de Transantiago Subus, Alsacia y Express del Futuro; SaludCoop a través de Isapre Cruz Blanca, Cartones America International Limited y Eléctricas de Medellín, por medio de Generadora del Pacífico (Genpac).

Pero la lista no se acaba, pues Empresas Públicas de Medellín aspira a desarrollar un proyecto energético que generaría 500 MW y además no descartan ingresar al negocio de la distribución. En ese mismo rubro, Genpac desarrollará una central de 96 MW en Copiapó en 2009. Su representante en Chile, Luis Fernando Ortega, deja ver que junto con este plan, también podrían participar en la distribución: “Estamos mirando otros proyectos grandes que hay en Chile, como las centrales de Aysén, porque requerirán una cantidad de contratistas que es interesante”.

La pregunta obvia es por qué se ha despertado la motivación colombiana por invertir acá. Para Liliana Macchiavello, Fiscal del Comité de Inversiones Extranjeras de Chile, este “es un país atractivo para la inversión extranjera en general, debido principalmente a tres factores: la estabilidad económica y política del país, su certeza jurídica y la amplia red de acuerdos internacionales suscritos, que le dan acceso a un mercado potencial de 3.800 millones de consumidores”.

Quien comparte esta visión es el dueño de la proveedora de artículos de oficina Prisa, Rodrigo Restrepo. Inició su empresa en 1994, porque “Chile era el de mayor orden y disciplina de todo Latinoamérica. Sigue siendo un país muy atractivo, porque continúa siendo muy estable”.Aunque estos factores muestran un mercado muy confiable, las compañías colombianas deben evaluar también qué potencialidades tiene Chile para el sector donde operan. Juan Valdez, filial de la cafetera Procafecol, se acaba de establecer este año, de la mano de Falabella, con quien también es socio en su país. Su gerente general en Chile, Michel Berczeller, indicó que “el mercado chileno de café ha ido creciendo bastante, el consumidor chileno ha ido sofisticando lo que le gusta, lo que necesita, ha ido conociendo más de café y eso lo va transformando en un mercado cada vez más interesante”. Por eso es que no solo inaugurarán 20 tiendas de aquí a 2009, sino que también podrá hallarse sus productos en las góndolas de los supermercados.

Para Sancela Chile, distribuidora de la marca de toallas higiénicas Donasept, el mercado chileno tiene características muy singulares, que favorecen la penetración de sus insumos -los que traen desde Bogotá. Su sede en Santiago es producto de un joint venture entre el grupo Davis y Familia Sancela, la papelera más importante de Colombia. Su gerente general, Claudia Castillo, explica que llegar a Chile fue una decisión estratégica, porque “este mercado es la combinación entre el desarrollo del retail moderno y la presencia de los operadores mundiales, lo que hace que este sea un mercado muy difícil, pero a su vez muy atractivo en términos de aprendizaje de cómo opera la competencia”.

Otro grande con filial en Chile es Colombina, la empresa más importante de confites del país cafetero. Con un crecimiento del 100% en 2007, aspira a consolidarse como líder frente a Costa-Ambrosoli. Para su gerente general, Nicolás Sierra, estar en Chile “es un reto porque el negocio fuerte está en la parte del retail”, a diferencia del resto de la región, donde se vende más a través de almacenes de barrio.Ese no es el único desafío al que se enfrentan las firmas colombianas cuando operan en Chile. La crisis energética también los ha tocado con fuerza, tal como cuenta Edison Bejarano, gerente general de la procesadora de grasas comestibles Team Foods, “Cuando hicimos los análisis, no aparecía como una amenaza para la industrialización, pero hoy en día, Chile está viviendo un incremento sustancial en sus costos y eso nos afecta también en la rentabilidad del negocio”. Pese a esto, hay un puente que unirá más a chilenos y colombianos: el Tratado de Libre Comercio (TLC). Su firma, en noviembre de 2006, ha favorecido el intercambio de productos entre ambas naciones. Según Bejarano, dicho TLC “nos ayudó en el proceso (...). Estamos trayendo palma colombiana, que tiene cero arancel”.

Publication: Estrategia
Provider: Estrategia
Date: June 2, 2008