lunes, 2 de junio de 2008

El mercado de productos de lujo en Colombia

Comprar una botella de whisky de dos millones de pesos, conseguir la más reciente colección de relojes Cartier, o tener el último modelo de un vehículo de lujo, es un asunto que se puede solucionar en un almacen en Bogotá.

Y es que estos artículos atienden un segmento muy específico de consumidores que gusta del lujo y el refinamiento al más alto nivel.

Consultados los empresarios que conocen de cerca este mercado dicen que, aunque se mantiene selecto es un nicho que se ha dinamizado en Colombia.

Algunos reconocen en el crecimiento económico y la mayor inversión extranjera el buen momento para las marcas. Las tiendas se preocupan por estar al ‘ritmo con la moda’, porque el consumidor colombiano se entera de lo que ocurre en esa materia en Londres, Nueva York o París y para nada le interesa comprar colecciones que hayan quedado atrás. Por ejemplo, en Colombia está la marca Louis Vuitton que según un reciente estudio de la revista Forbes es la de mayor valor en el segmento de lujo, estimado en 25.739 millones de dólares.

Cartier, la francesa que es también símbolo de lujo en el mundo -con un valor de marca por 9.285 millones de dólares- está satisfecha con la evolución de su negocio que se inició en diciembre de 1995 con la apertura de su tienda en Bogotá. Hoy la marca opera también con espacios de alta visibilidad, por ejemplo, al lado de la cadena de joyerías Sterling como ocurre en Medellín, Cali y Bogotá. Los productos también están en Bucaramanga y Barranquilla. Aunque esta marca tiene su sello en todo tipo de productos, los relojes son los preferidos por los compradores locales.

Alberto Schumacher, gerente de Cartier en Colombia y conocedor del mercado de lujo en Colombia, dice que el concepto de lujo es complejo en vista de que está dado por la capacidad económica de los consumidores. "En Colombia, todavía para mucha gente es un lujo tener un carro", anota.

Igualmente, señala que otra muestra de ello es que la joyería no alcanza a ser el uno por ciento del PIB del país. Sin embargo, reconoce que la demanda del lujo ha crecido en el país especialmente en los últimos años cuando el panorama de la económico se ha despejado.

Asegura que el de lujo sigue muy ceñido a la estacionalidad, a diferencia del comercio en general que ha redireccionado a los consumidores a comprar en cualquier temporada del año, a fuerza de las promociones. En el lujo, la Navidad, Amor y Amistad, el Día de la Madre, son fechas clave, explica. Por ejemplo, estima que en Navidad se concentra entre el 27 y 30 por ciento de la facturación del año.

Sobre la marcha del negocio, el empresario dice que si bien la revaluación ha sido un factor favorable para la importación de los productos, también ha evidenciado un menor valor de los inventarios.

Como el consumidor de hoy está permanentemente informado ya no se conforma con cumplir con el deseo de un reloj Cartier, sino que quiere el que se presentó en europa.

PRENDAS DE LUJO

Mil pesos cuesta un mantel en una tienda de Chez Moi, especializada en artículos de lujo para el hogar.

La marca de ropa Ermenegildo Zegna, abrió hace poco su tienda en Bogotá, concebida en Milán por la firma de arquitectos Studio Architettura Beretta Associati. Sus expectativas de ventas para el primer año son de 1,5 millones de dólares y en el mediano plazo mantener un promedio de tres millones de dólares anuales.

Esta firma lanza dos colecciones al año en las temporadas otoño - invierno y luego primavera - verano.

Publication: Portafolio - Economics Today
Provider: Diario Portafolio
Date: June 2, 2008

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