lunes, 11 de agosto de 2008

Desarrollo hotelero en Quinta Paredes

El carácter de barrio residencial de Quinta Paredes parece ser parte del pasado. La presencia de por lo menos 30 hoteles, según cifras entregadas por la Policía de Turismo, así lo demuestra.

El cuadrante comprendido entre las carreras 50 y 40, la calle 26 y la avenida del Ferrocarril con avenida la Esperanza es el favorito de los inversionistas hoteleros a la hora de pensar en un nuevo proyecto de este tipo.

El barrio Quinta Paredes, que se ufanaba de ser uno de los pocos de la localidad de Teusaquillo donde todavía el comercio no había entrado con fuerza, ha sufrido en los últimos tres años una metamorfosis. La razón: su estratégica localización.

Se encuentra a tan solo 15 minutos del Aeropuerto Eldorado y a 5 de la Terminal de Transportes. La Embajada de los Estados Unidos y Corferias limitan con el barrio.

Mientras hace 10 años se contabilizaban tan solo tres hoteles, hoy en ambos costados de la avenida la Esperanza no faltan dos en cada esquina. Incluso, a media cuadra de la Feria Exposición se observan tres hoteles seguidos.

"La cercanía con la Embajada y con Corferias es un buen gancho para atraer huéspedes. Nuestro fuerte es el cliente corporativo", explicó Daniel, administrador del Hotel Diamante, un establecimiento que hace poco abrió sus puertas sobre la avenida La Esperanza.

Es de tal magnitud el fenómeno, que existen empresas propietarias de varios hoteles en el lugar. Es el caso de la firma Te Orientamos Hoteles que administra siete, todos ubicados en Quinta Paredes.

"Los extranjeros y las personas que vienen de otras partes del país a hacer el trámite de la visa prefieren quedarse por aquí cerca –cuenta Edwin Escandón, administrador de la compañía–. Ya no se pegan el viaje hasta el norte, como antes".

Si bien la UPZ que reglamenta el uso del suelo de Quinta Paredes autoriza la existencia de hoteles sobre la avenida de la Esperanza, únicamente, EL TIEMPO pudo establecer que la cadena Dann está interesada en construir un megahotel en la carrera 40 con calle 22B, a espaldas de esta avenida. Varias casas ya fueron compradas para tal efecto. El problema es que la UPZ no lo autoriza.

El asesor de Obras de la Alcaldía local de Teusaquillo, Carlos Olmos, afirmó que aún no se pueden tomar medidas en contra de la construcción del hotel porque todavía no hay licencia de alguna curaduría urbana.

"En Quinta Paredes están prohibidos los hoteles en las calles interiores. Solo se permiten sobre la avenida de la Esperanza", añadió el funcionario.

Lo que más que preocupa a los residentes de Quinta Paredes es el impacto vial que están produciendo los muchos vehículos que ahora se parquean al frente de los nuevos hoteles.

"Entre La Esperanza y Corferias hay muy pocos sitios para guardar vehículos y además son muy costosos. Entonces, los andenes han sido ocupados ilegalmente y ya no hay por donde pasar", se quejó Michael Cañón, vecino del barrio desde hace 20 años.

Otra de las preocupaciones de la comunidad es la llegada de ladrones, atraídos por la presencia de inocentes extranjeros o de residentes en otras zonas del país.

"En la Panadería La Vasconia ya se han presentado varios hurtos. No queremos que por la presencia de hoteles vengan a robar al barrio, que siempre ha sido calmado. Eso no lo permitiremos", aseguró una mujer que quiso dejar su nombre en reserva.

El pionero fue el Casa La Embajada, propiedad de Frank Puin. Ahora cuenta con seis más que son administrados por la firma Te Orientamos Hoteles.

El fenómeno hotelero en el barrio Quinta Paredes ha implicado una disminución en el número de huéspedes de reconocidos hoteles de la calle 100 y del centro internacional. Uno de los factores del cambio es la tarifa. Mientras en los hoteles del norte una habitación sencilla puede costar 400 mil pesos, en Quinta Paredes se consiguen entre 80 mil y 290 mil pesos. El precio incluye traslado aeropuerto-hotel y viceversa, desayuno, agua caliente, televisión por cable y llamadas locales. El tema de seguridad también ha alejado a los clientes del sector hotelero del norte. "Aquí es más tranquilo. No se presentan tantos hurtos a extranjeros", reconoció un patrullero de la Policía de Turismo encargado, junto a dos auxiliares bachilleres, de la seguridad de la zona hotelera de Quinta Paredes. La presencia de los centros comerciales Salitre Plaza y Gran Estación es un atractivo adicional para los visitantes. "Quinta Paredes es un sector muy central. Queda cerca de todo. En mi caso, me hospedo aquí por la cercanía a Corferias", cuenta Rodolfo Ospina, comerciante en plan de negocios en Bogotá. Una de las ferias que más clientes traen a los hoteles es la del cuero.

Publication: El Tiempo - El Tiempo Nacional
Provider: Casa Editorial El Tiempo
Date: August 9, 2008

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